Algunos datos sobre el mercado de camaleones

La familia Chamaeleonidae supone un grupo muy controvertido de taxones frecuentes en el comercio internacional de reptiles. La mayoría de las especies son raramente criadas en cautividad, no localizándose ejemplares disponibles más que en contadas ocasiones (CCIC, 2013).Entre estudiosos y aficionados siempre ha habido una cuestión de interés, preocupación y curiosidad por conocer cifras y datos referidos a la explotación, captura y mercado de camaleones, particularmente desde la perspectiva de la protección animal, la conservación de recursos naturales y el mantenimiento de la biodiversidad.

Un gran nº de ejemplares se capturan salvajes en la naturaleza, se exportan a terceros países y se venden en comercio, lo que supone un proceso totalmente stressante para los animales, que da como resultado bajas tasas de supervivencia en cautividad a largo plazo y altas tasas de mortalidad durante el proceso de importación (CCIC, 2013).Partiendo de estas premisas, en este blog aporto tan sólo algunos datos preliminares y generales que ofrecen una visión global del problema, como anticipo de un estudio más amplio en el que actualmente trabajo y que pronto espero subir a la web.

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La última revisión sistemática acerca del mercado global de camaleones fue la realizada en 2004 por Carpenter A.I. et al., en la que analizó los datos compilados por CITES entre los años 1977 y 2001, es decir durante un período de 25 años. En su estudio registró un total de 845,013 ejemplares exportados, con un máximo de 65 especies afectadas en 2001.

Aunque el mercado de camaleones aparecía dominado por animales de captura de origen salvaje WC, en 1977 empezaron a aparecer tímidamente las primeras exportaciones de ejemplares R criados en granjas bajo condiciones controladas a partir de huevos o neonatos capturados en su medio natural (1977), y algo más tarde, en 1992, los primeros ejemplares criados en cautividad CB o F1 (Carpenter A.I. et al., 2004).

El impacto del comercio sobre las poblaciones silvestres de camaleones muy significativo. Es importante tener en cuenta que estas cifras no indican los nº reales capturados en la naturaleza, ya que muchos animales mueren en su país de origen entre recolección, stockage y exportación, y estos ejemplares no cuentan en las cifras reportadas (CCIC, 2013). Los datos disponibles hacen referencia tan sólo a los animales registrados en permisos y facturas de embarque, pero no al total de ejemplares afectados sin duda mucho mayor y sobre el que tan sólo podemos inferir alguna aproximación.

Hacinamiento en jaulas comunes durante los procesos de stockage para importación. Abate A. (1999a)
Hacinamiento en jaulas comunes durante los procesos de stockage para importación. Abate A. (1999a)

Por otra parte, Abate A. (1999a) señala que las hembras reproductoras se ven afectadas más negativamente por las condiciones de cautividad, con escasas esperanzas de supervivencia a largo plazo tanto de hembras grávidas como de crías o puestas. Los machos presentan una mayor esperanza de vida y su posible mortalidad alcanzará hasta un 25 % de los ejemplares durante los primeros 6-12 meses de su mantenimiento en cautividad.

También en este sentido, Ravoninjatovo y Rabemananjara (1999) ofrecieron datos de mortalidad para los animales capturados en origen, que alcanzaba hasta el 50 % de las capturas para algunas especies, principalmente a nivel de hembras grávidas y juveniles, como consecuencia de las condiciones stressantes de captura, stock y embalaje (fracturas, hacinamientos, ayunos prolongados, deshidratación,….). Ambos autores citaron además que como medida de compensación por posibles pérdidas, es habitual servir entre un 10 y un 25 % más de ejemplares al exportador. Estos animales no aparecen en ningún tipo de registro.

De todo lo expuesto se deduce que aunque la cifra registrada fue de 845,013 ejemplares, la realidad de animales perjudicados llega a ser mucho mayor, pudiendo llegar a superar fácilmente 1,250,000 animales en origen, tal vez más.

Pues bien, interesado en el tema he procedido a revisar la situación actual, que no parece haber mejorado mucho desde entonces, analizando los datos de mercado CITES desde 2002 hasta la fecha (es decir un período de 12 años) y acumulando también los mismos con los referidos al estudio de Carpenter A.I. et al. (2004).

Durante este período se han exportado oficialmente un total de 988,475 ejemplares, procedentes de 11 países, es decir un 14.51 % más que el total acumulado de 2004, pero en la mitad de años aproximadamente, o lo que es lo mismo, un incremento del 58.97 % en la demanda del mercado de camaleones. La caracterización más habitual de estos ejemplares fue también de origen WC, si bien empieza a observarse un valor creciente de animales CB en su sentido más amplio, de cría y recría.

Si a los datos aportados les aplicamos un factor corrector al alza de un 40 % como consecuencia de las circunstancias expuestas anteriormente (algo mejoradas por suerte), ello ofrece de nuevo una cifra que podría superar ampliamente 1,400,000 animales afectados por este creciente mercado de camaleones.

En definitiva, si acumulamos datos desde 1977 hasta fecha actual, más de 1,833,488 camaleones han sido oficialmente exportados desde sus países de origen, según consta en los registros estudiados. De éstos, aproximadamente 1,529,119 ejemplares (83.40 %) han sido WC, y el resto (304,369 – 16.60 %) de cría, recría o sin determinar.

Y si aplicamos de nuevo este factor de corrección por mortalidad no registrada, compensación de ejemplares, etc., la cifra final de exportación (y por tanto de expolio o captura del medio natural) alcanzaría aproximadamente 2,600,000 camaleones, de los que 2,140,767 corresponderían a animales WC extraídos de su medio natural…. Y esta cifra no comprende ni aquellas especies no recogidas bajo ningún epígrafe CITES, ni por supuesto aquéllas referidas al mercado negro, no registrado, que también las hay.

Esto quiere decir que las cosas no han cambiado mucho desde los años 70, y que pese a las campañas de regulación y concienciación tanto nacionales como internacionales desarrolladas tanto por las administraciones de los diferentes países implicados, exportadores e importadores, como por organismos internacionales de referencia (CITES, IUCN,…), la presión sobre este grupo de animales sigue creciendo y su afección está llegando a ser crítica en algunas especies.

Por todo ello, es fundamental que disminuyan de forma importante estas tasas de exportación, pues permitir que una especie se explote hasta el punto de que necesite la protección CITES Apéndice I es inaceptable (CCIC, 2013).Como señala también CCIC (2013), es necesario reducir y poner fin al comercio de camaleones salvajes y fomentar en su caso el de animales criados en cautividad.Lo mejor que pueden hacer estudiosos y aficionados a los camaleones es disminuir la mortalidad de los animales mantenidos en cautividad y aumentar los éxitos de cría, reduciendo al máximo su captura y recolección del medio natural e incrementando los conocimientos sobre sus necesidades y requerimientos (CCIC, 2013). Y en este sentido, deben mantenerse además linajes diferenciados de aquellos grupos de ejemplares mantenidos y criados en cautividad, con objeto de conservar una adecuada diversidad para que no declinen dichas poblaciones como consecuencia del inbreeding ante la ausencia de líneas sanguíneas de renovación.

Referencias

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